Tengo frío. Empiezo el año con una bronquitis equina (de caballo, para los no eruditos), que me revuelve los cimientos. Mis conciertos de tos son para grabarlos. Me estoy gastando por momentos y eso que el año no ha hecho sino empezar.
Voy cargado de antibióticos genéricos y antitérmicos de marca que no sirven para nada. Más indolentes que un adolescente. Na de na. Ni-ni. Una gaita.
Son días de medio trabajo. No estoy de vacaciones, pero tampoco al 100x100. Las Fiestas acaban hoy mismo y las comidas, las visitas, los falsos deseos y hasta los verdaderos, se pueden ir a dónde mejor les plazca, porque se acabó la Fiesta.
Lo mejor del final de las Navidades es que ya podemos iniciar la cuenta atrás para el verano. Ya queda menos para San Juan.
Que será un año de aquí te espero, nadie lo duda, pero habrá que hacerle frente, digo yo. Empiezo el año con trabajo (St Esteve de Guialbes, Vilajuïga, Alòs d’Isil). Claro que el año pasado estaba mucho mejor, aún así soy bastante optimista. Peor que ahora, no pueden ir las cosas. Vamos, creo yo. No estoy para escribir. Noto el pecho a punto de estallar. Y tengo frío.
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