Ahora que no me oye nadie...
Es mucho más fácil describir que opinar. Infinitamente más. En vista de lo cual, todo el mundo opina. (Josep Pla)
viernes, 28 de enero de 2011
Banquerización y jubilaciones
Las cajas se convierten en bancos el mismo día que necesitaremos 39 años de cotización para jubilarnos con una paga digna. No sé si tiene algo que ver todo esto pero en mi caso me afecta poquísimo. Trabajo lo mínimo con cajas y bancos. Lo justito. Lo que no hay más remedio. Y, aunque llevo ya más de 27 años cotizando, siempre lo he hecho como autónomo, es decir, que me toca cobrar una miseria. Unos 600€ si fuera el día de hoy. Me quedan 13 años para los 65 y espero tener algún plan de jubilación o algo así, porque me espera una vejez de miedo. Aunque lo tengo claro. Con 70 añetes, me voy a alguna playa del Caribe y a vivir como Robinson Crusoe, del pescado, moluscos, algún faisán y a disfrutar del sol y la playa. No sé si no me tocará hacerlo antes incluso de jubilarme, esto de irme a vivir a una playa. En todo caso me esperaré a que haga mejor tiempo. Ahora está haciendo demasiado frío como para irse a vivir a una playa.
viernes, 21 de enero de 2011
A vueltas con el tiempo
Vuelve el frío gélido de enero y este fin de semana se anuncia de sofá y manta. El viento del norte trae un ambiente glacial que ya nos ha hecho olvidar la bonanza de los primeros días del mes. Hablo del tiempo. ¿De qué puedo hablar? El mes de enero ha sido duro -lo está siendo- pero me huelo que febrero será muy dificil.
Estamos en un país de ignorantes, de medianías. Y parece que todos ellos están gobernando. Cuando una empresa va mal, los trabajadores, directivos, etc...ven mermados sus emolumentos. En política no. Aquí, aunque hayan llevado el país a la ruina -¿alguien se acuerda de los 400€ para todos?- siguen montados en la pasta gansa. Y a los demás, que nos den.
Ayer volví a visionar "Leaving Las Vegas" y creo que no es una mala idea ir a palmar después de 3 semanas de borrachera inacabada. Aunque no me guste mucho el alcohol, de algo hay que morir y beber para olvidar es bastante habitual. No sé, digo yo. O ya no sé qué digo.
Estamos en un país de ignorantes, de medianías. Y parece que todos ellos están gobernando. Cuando una empresa va mal, los trabajadores, directivos, etc...ven mermados sus emolumentos. En política no. Aquí, aunque hayan llevado el país a la ruina -¿alguien se acuerda de los 400€ para todos?- siguen montados en la pasta gansa. Y a los demás, que nos den.
Ayer volví a visionar "Leaving Las Vegas" y creo que no es una mala idea ir a palmar después de 3 semanas de borrachera inacabada. Aunque no me guste mucho el alcohol, de algo hay que morir y beber para olvidar es bastante habitual. No sé, digo yo. O ya no sé qué digo.
jueves, 13 de enero de 2011
¿Cuánto dices que falta para el verano?
Hoy es el tercer día de la semana que tenemos el anticiclón pegado al culo. Hace una temperatura soportable por las mañanas y luego, hacia el mediodía, parece que estemos en plena privamera. El Sol luce magnífico y se hace notar en estos días de teórica glaciación ambiental.
Ya algo restablecido, inicio el año a medio gas. Cada año que empezamos mal, acabamos el año muy bien. Este queremos ir a Mallorca de vacaciones. El mes que viene acabaremos de decidirlo. Me parece buena idea, aunque la masificación no sea un plus para nosotros, es una solución apetecible y razonable. ¡Qué ganas tengo de que sea verano!
Ya algo restablecido, inicio el año a medio gas. Cada año que empezamos mal, acabamos el año muy bien. Este queremos ir a Mallorca de vacaciones. El mes que viene acabaremos de decidirlo. Me parece buena idea, aunque la masificación no sea un plus para nosotros, es una solución apetecible y razonable. ¡Qué ganas tengo de que sea verano!
viernes, 7 de enero de 2011
A las penas, puñalás.
Tengo frío. Empiezo el año con una bronquitis equina (de caballo, para los no eruditos), que me revuelve los cimientos. Mis conciertos de tos son para grabarlos. Me estoy gastando por momentos y eso que el año no ha hecho sino empezar.
Voy cargado de antibióticos genéricos y antitérmicos de marca que no sirven para nada. Más indolentes que un adolescente. Na de na. Ni-ni. Una gaita.
Son días de medio trabajo. No estoy de vacaciones, pero tampoco al 100x100. Las Fiestas acaban hoy mismo y las comidas, las visitas, los falsos deseos y hasta los verdaderos, se pueden ir a dónde mejor les plazca, porque se acabó la Fiesta.
Lo mejor del final de las Navidades es que ya podemos iniciar la cuenta atrás para el verano. Ya queda menos para San Juan.
Que será un año de aquí te espero, nadie lo duda, pero habrá que hacerle frente, digo yo. Empiezo el año con trabajo (St Esteve de Guialbes, Vilajuïga, Alòs d’Isil). Claro que el año pasado estaba mucho mejor, aún así soy bastante optimista. Peor que ahora, no pueden ir las cosas. Vamos, creo yo. No estoy para escribir. Noto el pecho a punto de estallar. Y tengo frío.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Bancarios y la escopeta nacional
Si es que nadie tiene la culpa. El director de la oficina llama delante mío a la oficina de Lleida que debe efectuar el pago. Comunican. Lo vuelve a intentar. Ahora no contestan. Y él no puede decidir sin que desde Lleida alguien dé la orden. La cajera es como si viviera en otro mundo. Le encanta sermonear a los clientes septuagenarios sobre unos magníficos seguros del hogar que son una maravilla y que -presumo- a ella le deben dar alguna comisioncilla por venderlos, porque si lo hace por amor al trabajo, es para hervirla en aceite. Bueno, es que no entiendo nada. El director me acompaña a la puerta -está desbordado de trabajo y aún así tiene la deferencia-, la cajera, sin dejar de sermonear al pobre abuelo de turno, me hace un gesto de adiós con la mano levantada.
Y así, me vuelvo a la oficina. Como salí. Con la promesa de que mañana será otro día y -según el director- lo volverá a intentar. Me asalta el pánico: ¿Y si el pájaro de Lleida se ha ido de vacaciones? ¿Y si mañana, 23 de diciembre, tampoco conseguimos que desde Lleida se dé la orden de pago? Son 50.000 euros de los que dependen las navidades de varias personas. Y la buena marcha de la empresa. Yo no tengo escopeta de caza. Ni quiero. Ni pistola ni cuchillos, navajas o cualquier utensilio capaz de matar a alguien. Pero hay momentos en que arreglaría las cosas con más de uno. Ay!. Mejor lo dejo. Si me pagan, ya me llamarán. Y si no, haremos lo que tengamos que hacer.
Y así, me vuelvo a la oficina. Como salí. Con la promesa de que mañana será otro día y -según el director- lo volverá a intentar. Me asalta el pánico: ¿Y si el pájaro de Lleida se ha ido de vacaciones? ¿Y si mañana, 23 de diciembre, tampoco conseguimos que desde Lleida se dé la orden de pago? Son 50.000 euros de los que dependen las navidades de varias personas. Y la buena marcha de la empresa. Yo no tengo escopeta de caza. Ni quiero. Ni pistola ni cuchillos, navajas o cualquier utensilio capaz de matar a alguien. Pero hay momentos en que arreglaría las cosas con más de uno. Ay!. Mejor lo dejo. Si me pagan, ya me llamarán. Y si no, haremos lo que tengamos que hacer.
domingo, 19 de diciembre de 2010
Ya llega la Navidad 2010
Entramos en la recta final de la Navidad del 2010. No son unas Fiestas como me gustaría, pero no puedo quejarme. Tengo a mi mujer y mis cuatro hijos conmigo y mis hermanos y mi padre estarán con nosotros en estos días tan entrañables. Junto al árbol lleno de bombillitas de colores que se encienden y se apagan, al lado del Nacimiento que año tras año me resisto a que desaparezca de nuestro salón, pasaremos unos días de tanquilidad y buen humor. Ya sé que las cosas están mal. Ya sé que la cosas pintan peor. Ni siquiera tenemos la esperanza de que esta terrible crisis sea pasajera. Sé que el 2011 será difícil, pero aún así espero estas fiestas con la misma ansiedad de siempre, con las mismas ganas de siempre, porque sé que serán días de ver a mis hijos felices, a mi mujer felicísima y a mi padre y hermanos contentos de estar juntos. Espero que la Estrella que guió a los Magos y a tanta gente hasta el Portal donde nacía la Esperanza para la Humanidad, sea capaz de guiarnos hacia un futuro donde reine la verdad y la justicia y donde la gente como nosotros pueda honradamente seguir su camino en la vida. Ojalá.
martes, 14 de diciembre de 2010
La tristeza de un pincho de tortilla
Por esas cosas de la vida recalo en el pueblo de Ponts hacia las 7 de la tarde de hoy. Apenas he comido este mediodía y paro en el centro del pueblo a hacer un pequeño piscolabis. Entro en un bar que hay en el mismo centro. Es grande, limpio, bien arreglado, moderno. Hay 10 parroquianos repartidos por el local y 2 camareras detrás de la barra. Una es rusa. O de por aquellos lares. La otra es magrebí, pero muy occidentalizada (tejanos ajustados, camisa negra corporativa y sin pañuelo). La tele está a mucho volumen y hay un tipo jugando a la máquina tragaperras que no para de sacar premios - o eso me lo parece a mi, por el escándalo que hace la maquinita. Con voz muy baja que yo apenas oigo, la rusa me pregunta por lo que quiero. Pido un pincho de tortilla y una cola con hielo. Me siento en un taburete alto, miro fíjamente la barra y me dispongo a ojear al personal. Si algo tienen todos en común es ese rictus facial que transmite tristeza. Hay un hombre mayor que de tan encorvado a su café que se encuentra, apenas se aprecia que está girando la cucharilla en un vaso pequeño. Lo hace intermitentemente. Yo creo que no se lo acabará bebiendo. La rusa -o de por allí- me trae la tortilla y la cola con hielo. No me mira a los ojos. Ya no sé si es por la transparencia de la que habla Racionero con respecto a los cincuentones o es porque esta mujer es así. Debe tener entre treinta y cinco y cuarenta años. Pelo rubio, lacio, media melena. Piel muy blanca. Ojos pequeños, castaños. No es guapa, aunque tiene buen tipo. Yo sí le miro a los ojos. Apenas me deja el pincho de tortilla me asalta un hombre con un montón de papeletas con números de la ONCE. Tiene unos ojos grandes y brillantes, rebosantes de vida -¿no debiera ser ciego?. No mide más de metro cuarenta centímetros y supongo yo que esa debe ser su minusvalía: es pequeñín. Prefiro no pensar que a Messi, sino es por el Barça, estaría ahora vendiendo décimos de lotería en Argentina, con su metro cuarenta a cuestas. Lo que es la vida. Lo dicho. Prefiero no pensar. Miro al pobre pincho de tortilla y pienso en la tristeza que inunda este local. Le compro un número al señor pequeño, pago la cuenta a la rusa y me voy. Ya está bien de tristeza por hoy.
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