En vista de la situación de caos en la que nos hemos sumido estos últimos meses -lo de los controladores es como una guinda que colorea el pastelón- hemos decidido pasar estos cinco días en casa. Como más noticiable les contaría que la nueva perrita de mis hijos -Nina, una pincher miniatura de apenas dos meses- es la protagonista absoluta. Sus correrías, sus juegos, sus piruetas y hasta su ronroneo cuando se enrosca sobre sí misma y duerme, son de lo más visto estos días en mi casa. Hubiera preferido un frío glacial, para estar calentito y arropado en casa. Pero no. Ha hecho un tiempo primaveral. Hoy 21ºC. Se estaba mejor fuera que dentro de la casa, al menos hasta la hora de comer. La tarde ya es otra cosa. Aquí, en la Costa Brava, las tardes de otoño son muy suaves, como de algodón. Las puestas de Sol suelen estar teñidas de color rojo -vaya usted a saber porqué- y las nubes se van oscureciendo paulatinamente al ritmo tranquilo de la brisa del sur que nos inunda estos días. Y ¡zas!, ya es de noche. Y empiezan a tililar las luces de los árboles navideños de los vecinos, y a lo lejos, vemos el centro de Calonge iluminado, con poco movimiento, con poca gente por la calle, con algún coche que viene o va.
Han sido cinco días tranquilos. He comenzado a leer "La Guerra de Churchill" y de momento me está gustando. Nada que ver con la biografía de Roy Jenkins que tuve que abandonar a las primeras páginas al ver que la había traducido un chimpancé. Max Hastings es discípulo de Jenkins, pero el traductor es otro. El libro es interesante y está bien escrito. No es David Irving, claro, pero basa toda la obra en documentos y papeles ya conocidos, aunque algunos, poco divulgados.
Además de leer -escribo porque he leído- he cocinado. He cocinado tranquilamente, elaborando platos tradicionales del otoño, como un extraordinario estofado de cordero que nos hemos comido hoy y que estaba de impresión. Son días para disfrutar de la vida. Leer y cocinar. Y disfrutar de la compañía amable de la familia....
"Tempus fugit, sicut nubes, quasi naves, velut umbra"...Pues sí, porque mañana ya es laborable y me espera un día de mil demonios.
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